Monday, October 12, 2009

Largos ratos con Dios

"Volvió luego a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: --¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil." (Mt. 26:40-41 RVR 1995)

Siempre me ha llamado la atención lo que Jesús les dijo a sus discípulos cuando los encontró dormidos en Getsemaní. Al leer sobre esa noche en Mateo capítulo 26, pareciese que el Señor les estuviese diciendo: "¿Ni siquiera pudieron orar por una hora? ¡Ustedes deberían poder orar mucho más que eso! ¿Cómo esperan vencer las tentaciones que enfrentarán si no pueden orar por más de unos minutos? Es verdad que ustedes quieren vencer a la tentación y que me quieren servir, ¡pero su disposición sola no es suficiente! Necesitan aprender a permanecer en la presencia del Padre, si quieren poder vencer la debilidad de su carne."

Estas palabras de Jesús son tan relevantes para nosotros, hoy, como lo eran para sus discípulos aquella noche en Getsemaní. Porque muchos creyentes han aceptado la idea de que no es necesario vivir una vida de profunda oración para caminar en la victoria del Señor. Pero la realidad es que en un mundo lleno de tantas tentaciones es imprescindible que aprendamos a pasar la mayor cantidad de tiempo posible en la presencia de Dios, o nunca lograremos vencer los deseos de nuestra propia carne. "Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis." (Gal. 5:17 RVR 1960)

Sin embargo, a muchos de nosotros no nos es fácil el orar por más de unos pocos minutos a la vez, lo cual, en mi opinión, no se debe a que no tengamos el tiempo o el deseo de hacerlo, sino a que no sabemos cómo hacerlo.

¿Cómo, entonces, podemos llegar a pasar más tiempo en la presencia del Señor? Veamos algunos consejos prácticos:

-Lo primero que tenemos que hacer es relajarnos y simplemente hablarle a Dios acerca de lo que tenemos en nuestros corazones-- lo que sentimos, cualquier petición que traemos, alguna duda que nos está molestando, y aun alguna queja que tengamos. (Sal. 62:8)

-Evitemos utilizar un lenguaje religioso, que en muchos casos, quizás, ni entendemos bien. Más bien, hablémosle a Dios como a un buen amigo, usando nuestras propias palabras, y no como a una deidad lejana. (Jn. 15:15)

-No caigamos en la mala costumbre de hacer un sinfín de vagas peticiones, "Señor, bendice mi trabajo; bendice a todos los que te necesitan; bendice a Juan, a Luis... etc." En vez de pedir vagas "bendiciones" ¿por qué no decirle al Señor exactamente lo que tenemos en mente? (Fil. 4:6)

-Es bueno recordar que cuando oramos no tenemos que estar hablando cada momento. De hecho, la Biblia dice que "Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra. Sean, por tanto, pocas tus palabras." (Eclesiastés 5:2b RVR 1995). Qué lindo es el postrarnos en silencio reverente ante el Todopoderoso.

-Dejemos que el Espíritu nos guíe. (Judas v-20)

-Cantémosle al Señor. (Col. 3:16)

-Oremos algún Salmo, o alguna otra oración de la Biblia que capture lo que queremos decirle al Señor.

Estimado lector, si sientes que no tienes las fuerzas necesarias para vencer alguna tentación, si tu carne con frecuencia tiene más poder sobre tus acciones que el Espírtitu Santo, y si anhelas más de Dios en tu vida, entonces, quisiera invitarte a que te sumerjas en su presencia como nunca antes comenzando a pasar largos ratos en oración. ¿Qué te parece la idea de proponerte a llegar a orar por espacios de una hora o aun de más tiempo? Al hacer esto, recibirás una gran fortaleza espiritual, esas tentaciones que una vez parecieron invencibles perderán su poder sobre ti, tu fe aumentará, tu amor por Cristo será renovado, y tu vida espiritual será elevada a una nueva dimensión. Porque no hay critiano tan poderoso como aquel que aprende a vivir sobre sus rodillas. ¡Amén!

En el amor del Señor,

Miguel A. Cañete
Tomade de: Vientos de Avivamiento.

Un escudo contra las tinieblas

La Biblia enseña que tenemos un enemigo feroz. Uno que "como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar." (1 P. 5:8 RVR 1960) Uno cuyo deseo es atacarnos una y otra vez hasta poder despedazarnos como un león a su víctima. Pero, ¿puede Satanás atacarnos cada vez que así lo desee La Biblia enseña que no. Juan escribe que al cristiano, "Aquel que fue engendrado por Dios [esto es, Cristo] le guarda, y el maligno no le toca." (1 Jn. 5:18b RVR 1960) De manera que el diablo no nos puede atacar a menos que Dios, en su soberanía, se lo permita. Sin embargo, me temo que muchos creyentes están convencidos que Satanás les puede atacar cada vez que quiera. Algunos llegan al extremo de pensar que si el carro se les daña, si la computadora no les funciona, o si tienen cualquier otro problema, es por causa de un ataque satánico. Pero, ¿cómo encaja esta mentalidad con la enseñanza bíblica de que el diablo no puede ni tocarnos? ¡Pues, no encaja! Sin embargo, por alguna razón a muchos de nosotros nos cuesta creerle a Dios en este sentido.

El problema con esta falta de fe es que la Palabra de Dios enseña que la fe es nuestro escudo contra los ataques del diablo. En Efesios 6:16, Pablo escribe, "Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno". Nótese que el hecho de que Pablo nos dice que debemos "tomar" el escudo de la fe para poder detener los ataques satánicos, indica que si no lo tomamos-- si no confiamos en el Señor-- sus dardos nos podrán alcanzar. De manera que cuando decidimos no creer en las promesas de Dios -- en este caso sus promesas de protección-- es como que dejamos caer el escudo de la fe y, entonces, nuestra incredulidad nos deja expuestos a los dardos de fuego del maligno. Esta es una razón por la cual muchos creyentes son constantemente acosados por Satanás.

La historia de Job es una buena ilustración de las enseñanzas de 1 Juan 5:18 y Efesios 6:16. En ella podemos ver cómo Satanás tuvo que específicamente pedirle permiso al Señor antes de atacar a Job porque, en sus propias palabras, Dios había colocado "una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados." (Job 1:10 La Biblia de las Américas) ¡Un escudo protector rodeaba a Job! Por esta causa, el diablo no podía provocar un accidente para hacerle daño a uno de sus hijos, ¡ni tampoco podía meterse con su carro o su computadora! ¡El no podía ni tocar a este hombre de Dios!

También en el Nuevo Testamento vemos cómo Jesús le dijo a Pedro: "Satanás ha pedido permiso a Dios para ponerles pruebas difíciles a todos ustedes..." (Lc. 22:31, Biblia en Lenguaje Sencillo) De manera que es claro que el enemigo no puede atacarnos a su antojo porque, como dijo David, "Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado". (Sal. 28:7 RVR 1960) Así es, mi hermano(a), ¡Dios es un escudo alrededor de aquellos que confían en El!

Ahora bien, no quiero que entiendas que te estoy diciendo que si tenemos suficiente fe, Satanás nunca más nos volverá a atacar, porque eso no es lo que la Biblia enseña. De vez en cuando Dios permitirá que él nos ataque, lo cual, es parte de nuestro crecimiento como cristianos. Igualmente nuestros pecados pueden dar lugar al diablo. (Ef. 4:27) Sin embargo, es importante entender que la idea de que el enemigo nos puede acosar constantemente no es bíblica.

Hermano(a), es verdad que Satanás vino para "robar, matar y destruir," (Jn. 10:10a RVR 1960) pero también es cierto que Jesús vino "para deshacer las obras del diablo." (1 Jn. 3:8 RVR 1960) De manera que si tenemos una fe inconmovible en Dios, El detendrá todos sus ataques en nuestra contra y no podrá tocarnos. Y si nuestra confianza en Dios y sus promesas es nuestro escudo, Satanás nunca podrá impedirnos que vivamos una vida de victoria en el Señor, por lo cual podremos decir con el salmista: "'La palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian.' Y, ' Tú me libras del furor de mis enemigos...'" (Sal. 18:30, 48 NVI) ¡Amén!

En el amor del Señor,

Miguel A. Cañete
Tomado de Vientos de Avivamiento

Palabras que atraviesan

"El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas." (Prov. 15: 28)

"Detente y piensa muy bien en lo que vas a decir" parece ser el consejo del proverbista. Pues, realmente serían muchísimos los problemas que nos ahorraríamos si escuchásemos este consejo. Pero más seguido de lo que quisiésemos admitirlo dejamos que nuestra boca "derrame" palabras llenas de crítica y de murmuración, o quizás hasta insultos diversos que solo hacen daño al corazón de nuestros oyentes.

Pero amado, el llamado de Dios es a que seamos prontos para oír, tardos para hablar y tardos para molestarnos (Stgo.1:19). Porque hay palabras que son como golpes de espada, que dañan sin remedio, y que una vez que han sido dichas parecieran retumbar en los oídos produciendo inseguridad, amargura, tristeza, depresión y cosas semejantes. De hecho, muchas veces aunque pidamos perdón y seamos perdonados, aun así el dolor que hemos causado permanece. ¡Cuántos hijos andan por la vida acomplejados por causa de palabras que sus padres "derramaron" sobre ellos en un momento de ira! ¡Cuántos hombres y mujeres sufren por causa de palabras destructivas que han escuchado de boca de sus cónyuges! ¡Cuántos se sienten inseguros de sí mismos debido a críticas destructivas que han recibido!

Tú y yo hemos sido llamados a algo diferente y mucho mejor. Porque si bien la Biblia dice que hay palabras que "son como golpes de espada", por otra parte también dice que "la lengua de los sabios es medicina" (Prov.12:18). Es decir que si tú y yo aprendemos a hablar como Dios quiere que lo hagamos, nuestras palabras serán instrumentos de sanidad en los corazones de aquellos que nos escuchen.

Pensemos en esto por un momento. Tú y yo podemos ser los que le den fuerzas a aquél que no las tiene, al hablarle palabras de aliento; o podemos ser los que le ofrezcan palabras de amor a aquél que se siente tan rechazado que quizás hasta ha pensado en quitarse la vida; o inclusive inconversos sean atraídos a Cristo al ver como El ha transformado hasta la manera en que nos expresamos.

Hermano, si tú y yo nos disciplinamos a examinar todo lo que sale de nuestras bocas y a solamente decir las palabras que serán para edificación y bendición de nuestros oyentes, no solamente nos ahorraremos unos cuantos dolores de cabeza (a nosotros mismos y a los que nos rodean) sino que también nos convertiremos en instrumentos de Dios para sanar y fortalecer el corazón de nuestro prójimo. Además veremos un cambio inmenso en nuestras relaciones familiares, con nuestros amigos, con aquellos que no conocen a Jesús y hasta con nuestros enemigos. De hecho la Biblia dice que "cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él" (Prov. 16:7). Y me pregunto si esto tiene algo que ver con el hecho de que cuando queremos, de verdad, agradar a Dios, aprendemos a medir nuestras palabras y poco a poco comenzamos a dejar las expresiones ofensivas, las críticas y las malas respuestas, de manera que con el tiempo aun las peores relaciones que tenemos comienzan a mejorar gradualmente.

Amado, si aplicamos este proverbio a nuestras relaciones familiares, a nuestras amistades y al trato con nuestros enemigos, no dudemos ni por un segundo que nuestras vidas y las de ellos serán mejores, y lo que es mejor aun: ¡Dios será glorificado por medio de nuestro hablar cada día! ¡Amén!

En el amor del Señor,

Miguel A. Cañete
Tomado de Vientos de Avivamiento

Esdras, Nehemías y Ester

Esdras: se le atribuye a Esdras porque esta escrito en primera persona singular. Se le considera la persona que recopiló los escritos que se habían extraviado y los puso en orden. Esta acción llevó al pueblo a entender de una manera más clara cual era el propósito de Dios para el mismo y que debían hacer para restablecer la comunión con su creador. Abarca alrededor de unos setenta y nueve años y cubre desde el retorno de la cautividad de Babilonia hasta que se establece Palestina.

Es importante notar que hubieron tres éxodos importantes que podemos señalar: el primero fué dirigido por Zorobabel y Jesúa, el segundo por Esdras y el tercero por Nehemías. Cada una de estas salidas tenía un propósito en particular. En estos tiempos de Zorobabel y Jesúa fué que profetizaron Zacarias y Hageo. Esdras sube de Babilonia en el reinado de Artajerjes en el 7mo. año de su reinado. Esdras recibió una carta de manos del rey donde le daba debida autoridad para establecer el culto a Dios en Judá e Israel y también le proveyó recursos económicos para garantizar que estos se llevaran a cabo.

La reforma ejecutada por Esdras fué tan radical que incluía hasta el separarse de las esposas y los hijos que eran extranjeros y que los judíos habían tomado para crear familias. Esto parece algo muy fuerte desde un punto de vista social y hasta moral, pero es importante recordar que una de las causas por la que el pueblo había sido hecho cautivo fué por abandonar a Dios para irse detrás de los dioses falsos de otras naciones.

Nehemias: Nehemias sale en el tercer éxodo desde la cautividad hacia Jerusalén. El líbro es una autobiografía y gira alrededor de un hombre que tuvo la valentía de abandonar una vida de lujos y oportunidades por servir a Dios y ayudar a su raza. Este hombre se presentó ante el rey con el rostro turbado, algo que podia haberle causado la muerte, y le explicó la razón por su pena y dolor.

Salió en el año veinte del rey Artajerjes y con el apoyo del mismo. La intención de este era el restaurar los muros de la ciudad que en su mayoría habían sido destruídos y quemados por Nabucodonosor después del reinado de Joacim y en el reinado de Sedequías quien hizo una brecha para huír de Nabucodonosor quien tenía la ciudad sitiada. Esta actitud de parte de Sedequías provoca que los invasores se aíren aún más y que eventualmente destruyan la ciudad llevandose consigo a Babilonia a la parte que restaba después del arresto de Joacim y que le sean sacados los ojos a Sedequías y lo lleven también cautivo. Nehemías empezaría una gran reforma política en Israel y elevaría en gran manera el estatus moral del recién liberado pueblo de Dios. Notamos en el líbro el establecimiento del pueblo de Jerusalén como una especie de capital y donde se establecería el gobierno.

También se toman hombres de las diferentes tribus para proteger la ciudad, lo que comenzaba a preocupar a los vecinos de estos y mostraba en Jerusalen atributos de nación libre. Nehemías volvió a la corte de el rey de Persia dejando un sistema politico ya establecido. Es importante notar que Nehemías en más de una ocasión pide a Dios que recuerde sus obras y como el ayudaba a sus hermanos de Israel . Tanto como en el líbro de Esdras la oración y el ayuno fueron parte esencial en la vida del pueblo.

Ester: la historia de Ester se desarrolla en medio de las condiciones que prevalecían entre los Judíos que decidieron permanecer en Babilonia después de la primera salida dirigída por Zorobabel y apoyada por el entonces rey Ciro. Su nombre es Persa y significa "una estrella", su nombre Judío era Hadasa.

La historia ocurre en el tercer año del rey Asuero, también conocido como Jerjes en la historia secular, y que era una persona de poco carácter y moralmente corrompido. Después de querer humillar a su entonces esposa la reina Vasti y al esta negarse a sus aberraciones, decide secluirla y tras recibir el mal consejo de su gabinete, busca a otra mujer que la reemplace. En este líbro no se menciona el nombre Dios en ninguna parte, sin embargo, podemos ver como la mano de Dios esta envuelta en muchos de los aspectos de esta historia. Por qué el insomnio del rey Asuero? Por qué pidió que se le leyeran las crónicas en ese momento? Qué había escrito en éstas crónicas? Por que se le dió acceso al rey a la joven Ester? Qué pasó con el edicto antes promulgado?

Si contestamos estas respuestas basándonos en lo que nos dice la historia de este líbro, veríamos como Dios proveyó al pueblo de Israel escapatoria de la muerte a través de una mujer que no le tuvo temor ni a la misma muerte. El líbro se le atribuye a la autoría de Mardoqueo y otros creen que quien lo escribió fue Esdras. La historia registrada en este líbro es un interludio en la cautividad ya que probablemente ocurrió antes que la historia de Esdras y Nehemías.

Resúmen de los líbros del Pentateuco y Josué.

Genesis: este es el primer libro en toda la bíblia y tiene como significado “Principio” y en algunas ocasiones muchos le han llamado “Semillero de la Bíblia” ya que en dicho libro se encuentra el principio de la creación del universo y del hombre al mismo tiempo que podemos apreciar la relación de un creador con su criatura, la caída del hombre en el pecado y el plan de salvación como manera de doctrina dirigido hacia el hombre de parte de Dios. (A través de la Bíblia, Chp.1, Génesis; Pearlman). En el mismo tambien observamos la escogencia de un pueblo llamado Israel por parte de Dios. A éste pueblo se le dirige el libro y se les da a conocer la elección hecha por Dios para con ellos al hacerlos herederos de una promesa que implicaba la redención de la humanidad. En éste proceso Israel aprendió que Dios era el único creador de todas las cosas y que sólo este debe ser reconocido como la única deidad, por consecuente el pueblo se convierte en Monoteista. Génesis cubre desde la creación hasta Isaac el hijo de Abraham, y por quien eventualmente llegaría la promesa de la salvación a Israel.

Exodo
: su significado es “Salir” y fué nombrado así por los acontecimientos que este mismo registra y que en su mayoría abarcan la salida del pueblo de Israel , el cual estaba cautivo, en Egipto. Al igual que el libro de Génesis, la autoría de Exodo se le atribuye a Moisés y el mismo relata el nacimiento, desarrollo y vida del que sería el caudillo con mayor influencia y de mayor peso para la nación de Israel, que puede percibirse aún en tiempos presentes. El libro abarca un período de alrededor de 216 años desde 1706 A.C-1490 A.C (A través de la Bíblia, Chp.2, Pearlman). Abarca desde la opresión al pueblo de Israel a manos de los Egipcios hasta que Moisés erigió el Tabernaculo. En el mismo se incluye la actividad de Moisés en el Sinaí, entre otros hechos de mucha importancia y la ley dada al pueblo por Dios, la cual regiría el sistema civil y politico de Israel que acababa de nacer como nación libre.

Levítico: es tal vez uno de los líbros de mayor importancia y sin dudas el que vino a cambiar de una manera muy radical la vida cotidiana y hasta el sentir humano del pueblo escogido por Dios, este libro los marcó de una manera muy peculiar. Es también parte de los escritos de Moisés y su significado es “Ley ó Leyes” y mayormente registra las leyes pertenecientes a los de la tribu de Leví y al servicio que estos efectuaban (A través de la Bíblia, Chp.3, Pearlman). Estas leyes tenían como objetivo diferenciar al pueblo de Israel de los demás e identificar los acuerdos que Dios establecía con ellos. De ahí que la nación Hebrea sea tan peculiar y hasta cierto punto admirada aún en nuestros días. Abarca menos de un año de la peregrinación del pueblo de Israel en el Sinaí. Cubre las leyes respecto a los siguientes modelos de vida del pueblo de Israel: Las Ofrendas, El Sacerdocio, La Purificación, Las Fiestas y leyes respecto al País. El libro termina hablando del Diezmo y de “Cosas consagradas a Dios”.

Números: recibe este nombre debido a los dos censos de Israel , antes de entrar en Canaan , registrados en el libro. Es de la autoría de Moisés y cubre unos 39 años entre 1490 A.C. y 1451 A.C.(A través de la biblia, Chp.4, Pearlman). El libro abarca desde parte de la vida del pueblo en Sinaí, incluyendo el censo, hasta la Pascua y la visible actividad de una nube que les guiaba. Los dos censos eran el de los sacerdotes y Levitas, y el del pueblo restante y que no pertenecia al la tribu de Leví. También aparece un tipo especial de consagración demandado por Dios a algunos escogidos y que se llamó la ley de los Nazareos. Al final del libro se dan algunas leyes que tienen que ver con la herencia de las tribus y las relaciones entre estas.

Deuteronomio: es el último líbro del Pentateuco también escrito por Moisés y su significado proviene de dos palabras Griegas que significan “Segunda Ley”. Pareciera ser un recuento de la condición pasada del pueblo de Israel por parte de Moisés con la intención de que no volvieran a sus pecados pasados y que se mantuvieran bajo las ordenanzas provistas por Dios al pueblo. Prácticamente se le está diciendo al pueblo que no abandonen las leyes y enseñanzas dadas en Exodo y Levítico. De acuerdo a Myer Pearlman este libro puede resumirse en tres exhortaciones: Recordar, Obedecer y prestar atención (A través de la Bíblia, Chp.5, Pearlman). Es probable que cubra 2 meses en las llanuras de Moab , 1451 A.C. El líbro termína reconociendo las cualidades de liderazgo que poseía Moisés y el nivel de apoyo dado por Dios a este hombre, al punto que dice: “y nunca jamás se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara…”Dt. 34:10.

Josué: Myer Pearlman llama a este libro como el de Victoria y Posesión, y también implíca que es en este relato en el que Israel se convierte de un pueblo rebelde a un ejército de guerreros disciplinados. De acuerdo al Talmud el libro fue escrito por el mismo Josué con exepción de los últimos 5 versículos y tal vez se ha de haber escrito en tiempos de Rahab la ramera mencionada en el capítulo 6 del libro y quien vivía en Jericó. Este libro cubre historias poderosas y hasta cierto punto muy emocionantes que sucedieron mientras el pueblo de Israel pasaba por una metamorfósis que les cambiaria completamente y afectaría de una manera intensa la identidad del mismo. Algo bien importante aqui es que podemos notar que el uso de los escritos anteriores tenían más peso ahora que en tiempos pasados, aunque se dependía de Dios tambien se le daba mucho énfasis a seguir las enseñanzas en los libros que servía como una confirmación y al mismo tiempo complementaban las manifestaciones de Dios en el pueblo.

Que hacer en medio de la crisis financiera II

Qué hacer en medio de la crisis financiera PARTE 2
Sé generoso(a)
La Biblia dice: “El alma generosa será prosperada: el que sacie a otros, también él será saciado” (Prov. 11:25, RVR95). Así que no dejes de ser generoso(a) durante la crisis económica. Pero, ¿qué si uno no tiene mucho dinero? La Biblia dice que cada uno debe dar “conforme a sus ingresos” (1 Cor. 16:2, NVI), así que no se trata de dar mucho o poco, sino de tener suficiente fe como para dar.
Ora por aquéllos en autoridad
A muchos nos cuesta hacerlo, pero la Biblia es muy clara: Si oramos por los gobernantes ? y las autoridades, tendremos una probabilidad mucho mayor de que vivamos en “paz y tranquilidad” (1 Tim. 2:2, NVI). La palabra griega traducida: “paz”, lleva la idea de no ser abrumado por situaciones externas; y la palabra traducida: “tranquilidad”, de no ser abrumado por sentimientos internos. Y, obviamente, una crisis económica global, como la que estamos enfrentando, tiene el potencial de abrumarnos de ambas maneras. Pero podemos estar seguros de que si oramos por el gobierno y por todos aquellos cuyas decisiones impactan el mundo financiero, veremos la mano de Dios en acción. O, ¿es que acaso la mano de Dios es demasiado pequeña como para poder mover el mercado global?
Aprende la lección
El apóstol Pablo escribió: “Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:12-13, NVI). ¿Qué lección te está enseñando el Señor a través de tus problemas financieros? ¿Es posible que te esté enseñando a estar satisfecho con lo poco que tienes? ¿Puede ser que te esté enseñando a depender de Él y no de tu capacidad de ganar dinero? Sea lo que sea, pídele sabiduría para que puedas aprender la lección (o lecciones) que Él quiere que aprendas durante esta temporada de tu vida.
Espera la provisión de Dios
Pablo escribió: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19, RVR95). ¿Podemos aplicar esto a nosotros? ¡Por supuesto que sí! Así que esperemos que Dios provea para nuestras necesidades (mas no necesariamente para nuestros antojos) conforme a sus riquezas. La clave aquí es la expectación. Porque, ¿qué es fe sino el esperar aquello que aún no vemos con nuestros ojos naturales (Heb. 11:1)?
En conclusión, hay cuatro cosas que debemos hacer si estamos pasando por una crisis económica: Dar, orar, aprender, y esperar. A fin de cuentas, ¿qué es una crisis sino un milagro a punto de suceder?

Fuente: Vientos de avivamiento

Que hacer en medio de la crisis financiera

Estos son tiempos difíciles. Muchos han perdido sus empleos, muchos han perdido sus casas, y francamente, muchos están perdiendo la esperanza.
En medio de todo, muchos le echan la culpa al gobierno. Hay quienes culpan a los prestamistas y a Wall Street. Y algunos cristianos se culpan a sí mismos por haber ignorado principios bíblicos con respecto al manejo del dinero. Pero si bien no hay nada de malo en el querer saber el por qué de lo que sucede, yo creo que Dios quiere que hoy nos enfoquemos en algunos principios bíblicos que nos ayudarán a navegar esta tormenta financiera.
Me refiero a los principios delineados en Proverbios 3:5-6 (sí, yo sé que este es un pasaje que hemos leído muchas veces, pero es uno que vale la pena sacar del baúl en estos momentos):

“Confía en Jehovah con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas” (RVA).
Primero que nada el proverbista nos dice: “Confía en Jehovah con todo tu corazón” (v-5a). Porque no es suficiente confiar en Dios a medias, diciendo: “Quién sabe si Dios hará lo que promete en la Biblia”. Si este tipo de confianza fuese un barco, se hundiría antes de que uno pudiese decir: incredulidad!
Yo no sé tú, pero cuando yo prometo algo, y me dicen, “No, tú no lo vas a hacer”, la verdad es que se me quitan las ganas de sacrificar mi tiempo y mi energía para satisfacer a alguien que cree que mi palabra no vale nada. Yo creo que el Señor se siente de una forma similar cuando con nuestra incredulidad le decimos: “Señor, yo sé que tú no vas a hacer lo que prometiste... Mejor pongo mi confianza en otro lado”. Por eso Santiago dice que el que duda no “recibirá cosa alguna del Señor” (Stgo. 1:7, RVR95).
Luego leemos: “... no te apoyes en tu propia inteligencia” (5b). Ahora, esto no significa que no debemos usar nuestra propia inteligencia para salir de nuestros problemas. No, la idea es que cuando utilicemos nuestra inteligencia (¡porque para eso Dios nos la dio!) nos dejemos guiar por los principios que la Biblia enseña, y descansemos en la sabiduría del Espíritu Santo, quien nos “guiará a toda verdad” (Jn. 16:13, RVA).
Después leemos: “Reconócelo en todos tus caminos” (6a). A veces, en medio de nuestro desespero, comenzamos a buscar soluciones como locos, y francamente como que se nos olvida detenernos a pedirle al Señor que nos guíe, que nos dé sabiduría, y que haga su voluntad. Pero esto, obviamente, es un error garrafal, ya que la Biblia dice que es cuando ponemos nuestros asuntos “en manos del Señor” que nuestros “proyectos se cumplirán” (Prov. 16:3, NVI). Y dice que si “el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles” (Sal. 127:1, NVI). Aunque no parezca, es en medio de una crisis cuando más necesitamos apartar tiempo para hablar con Dios y para escucharle.
¿Qué pasará si hacemos estas cosas? El proverbista dice que entonces Dios “enderezará [nuestras] sendas” (v-6b).
¿Has visto alguna película en la que el piloto de un avión queda incapacitado y un pasajero tiene que volar y aterrizar el aeroplano, siguiendo las instrucciones de la torre de control? Yo creo que muchos nos sentimos como ese “piloto improvisado” en estos momentos de crisis económica: Estamos volando “un avión” que, francamente, no tenemos ni idea a dónde va, ni mucho menos cómo aterrizarlo; y pareciese que una tragedia es inevitable. Pero Dios dice: “¡No te rindas! Sólo sigue mis instrucciones. Yo te guiaré, y podrás aterrizar sin problema”.
Así que si tú y yo confiamos en el Señor, si descansamos en su sabiduría, y si le reconocemos en todos nuestros caminos, sin duda alguna experimentaremos su dirección sobrenatural en medio de todos los problemas financieros (o de cualquier otro tipo) que estemos experimentando. ¡Amén!

Fuente: Vientos de avivamiento