Tuesday, January 19, 2010

¿Por qué no entró Moisés a la tierra prometida?

Durante mucho tiempo hemos escuchado a muchos predicadores, pastores, maestros, ect; discutir, y analizar la razón ó razones por las cuales Dios no permitió que Moisés entrara a la tierra que El había prometido al pueblo de Israel .

Algunos dicen que Moisés desobedeció a Dios en manera tal que este no permitió que entrara. Otros opinan que solo por un momento de rebedia en la vida de Moisés no le fué permitido entrar y otros secillamente dicen que el Moisés entrar a la tierra prometida no estaba en el plan de Dios. Así que podemos ver differentes puntos de vista con relación a este tema, y hasta es muy probable que nosotros mismos tengamos uno diferente a los demás.

En mi opinión tendríamos que ver y analizar a través de la bíblia la vida de este hombre escogido por Dios para pastorear al pueblo de Israel . Fué tomado por el Señor y llevado al desierto por 40 años, donde estaba siendo moldeado y preparado por Dios para la gran obra que se iba a encomendar.

Después de haber vivído desde su niñez en medio de las riquezas del trono egipcio, y la seguridad de un futuro sin necesidades, decidió obedecer a la voz de Dios y marcharse a vivir en medio de las ovejas; lo que nos dice mucho acerca de lo sensible que era Moisés a la voz de Dios. Esta sensibilidad iba a ser una pieza esencial en el crecimiento y la relación de Moisés con Dios y le iba a permitir liberar, por la mano de Dios, al pueblo de Israel del yugo egipcio.

Esta gran relación se manifiestó de muchas maneras en la vida de Moisés. El pudo ver milagros y portentos instantaneos, y hasta pudo “ver” a Dios. Estas acciones servían de confirmación al pueblo y les permitía seguir adelante.

Después de mirar de una manera breve la vida de este hombre, parece imposible imaginar que no se completara la promesa que ya Dios le había hecho (EX. 3). Es casi dolorosa para el creyente la gran verdad bíblica de que este caudillo no pudo entrar a la tierra prometida. Es penoso ver como muchos siervos del señor no pueden completar la obra para la que han sido llamados, sin embargo, no es imposible ni extraño en el plan de Dios que sea otro quien la complete.

Tal vez la respuesta más clara a la pregunta la podemos encontrar en el libro de Números capitulo 20. De acuerdo a la escritura de los primeros trece versos podemos apreciar la necesidad de agua que tenía el pueblo. Por esta razón, y por la presión que habían puesto sobre los líderes ( Israel era de dura cerviz), Moisés hizo algo que lo caracterizó durante su ministerio; consultó a Dios. Dice que en la puerta del Tabernaculo la “…gloria de Dios apareció sobre ellos” (Num. 20:6) y Jehová le habló. El mandato del cielo parecía ser uno simple: “Toma la vara…tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias” (Num. 20:8).

Hasta aquí todo parece girar de acuerdo al plan de Dios. Lo primero es que La vara aquí es simbolo de la autoridad delagada por Dios a Moisés; y debía ser utilizada de acuerdo al mandato. Lo segundo fué el mandato de hablarle a la peña para que produjera el agua que necesitaba el pueblo y sus bestias.

De acuerdo al verso 9 y la primera parte del verso 10 Moisés tomó la vara como Dios le había mandado y reunion al pueblo delante de la peña en obediencia a lo que Dios había requerido. El desenlace de esta situación comienza a tomar un giro negativo cuando Moisés usa el término de “rebeldes” para referirse al pueblo (v.10).

Aunque en muchas ocasiones antes que esta Dios mismo había llamado al pueblo rebelde porque le había causado molestias en varias ocasiones, no fue así en esta ocasión. Por lo tanto al llamar Moisés al pueblo “rebeldes” estaba fuera del mandato que Dios había dado. El golpear la peña con la vara (v.11), también estaba fuera del mandato del cielo. Dios le había dicho que le hablara a la peña, no que la golpeara (v.8).

Después de estos acontecimientos Dios habló nuevamente a Moisés y a Aaron y les dió a conocer la consecuencia de su desobediencia. Dios dijo: “…Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel , por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado (v.12). Es importante ver aquí la revelación de parte del padre a Moisés. El hecho de golpear la roca y llamar al pueblo rebelde no significó para ellos el castigo de no entrar a la tierra prometida, sino el no creerle a Dios y santificar su nombre delante del pueblo.

Es mi opinión que la razón por la que Moisés no entró a la tierra prometida fué porque no santificó el nombre de Dios delante del pueblo. Ya habían instrucciones provenientes del gobierno de Dios que debieron ser ejecutadas de la manera en que fueron delegadas. Lo que nosotros hacemos fuera de la voluntad de Dios es desconocido para El y por lo regular no cuenta con su aprobación.

Es importante entender el mensaje de Dios y seguirlo al pie de la letra. No podemos considerar los mandatos de Dios de la misma manera en que consideramos los de los hombres. Moisés utilizó la vara que tenía en su mano y se abrió el mar rojo cuando los israelitas salieron de Egipto, pero esta vez no había que usar la vara porque no estaba en el plan de Dios. Las experiencias que hayamos tenído con Dios nos van a ayudar a tomar mejores decisiones en el presente y futuro, pero no van a reemplazar lo nuevo que Dios ha de traer.

Por: Luis Peláez
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